Decoración en Curicó: ¿Seguimos siendo clásicos o finalmente nos estamos atreviendo?

Cuatro mujeres ligadas al diseño y la decoración en Curicó nos abrieron las puertas de sus casas y talleres para hablar de cómo decoramos, qué nos cuesta cambiar y por qué una casa con personalidad importa mucho más que una casa perfecta. Durante mucho tiempo, la decoración en Curicó ha tenido una identidad bastante reconocible:…

Cuatro mujeres ligadas al diseño y la decoración en Curicó nos abrieron las puertas de sus casas y talleres para hablar de cómo decoramos, qué nos cuesta cambiar y por qué una casa con personalidad importa mucho más que una casa perfecta.

Durante mucho tiempo, la decoración en Curicó ha tenido una identidad bastante reconocible: madera, tonos neutros, objetos heredados, casas ligadas al campo y una estética más bien clásica.

Pero algo está cambiando.

Para entender si realmente existe una manera curicana de decorar, conversamos con cuatro mujeres de la zona que miran los espacios desde lugares muy distintos.

Partimos queriendo saber si existe un “estilo curicano”. Terminamos hablando de algo bastante más interesante: cómo estamos aprendiendo a hacer casas más personales.

Cuatro miradas curicanas sobre cómo estamos habitando

  • Trinidad Nogueira: Ligada a la decoración y la construcción. Creadora de studio.nogueira y 10 años de experiencia en cerámica de gres. Su mirada pone especial énfasis en los materiales nobles, los espacios vividos y las casas que adquieren identidad con el tiempo.
  • Josefa Toral: Diseñadora de interiores y creadora de Pampana, proyecto que trabaja junto a artesanas de la Región del Maule con materiales nobles y piezas alejadas de la producción masiva.
  • Isabel Alcalde: Diseñadora y creadora de Isabel Alcalde Deco, tienda de decoración enfocada en piezas hechas a mano, materiales naturales y trabajo con artesanos chilenos.
  • Daniela Fuenzalida: Diseñadora especialista en iluminación arquitectónica, con más de 20 años de experiencia en interiorismo y una mirada muy ligada a cómo cada familia realmente vive sus espacios.

Tenemos una raíz tradicional. Y eso no es necesariamente malo.

Hay ciertos códigos que se repiten en muchas casas de Curicó.

La madera tiene un lugar importante. También los tonos tierra, las piezas antiguas, los muebles heredados y esa relación tan propia de la zona con el campo y los materiales nobles.

Esa base aparece una y otra vez en las conversaciones: una estética más tradicional, rústica y atemporal, muchas veces muy monocromática y con bastante presencia de madera.

“Yo creo que es tradicional y atemporal.” — Josefa Toral

El problema no está en esa base. Está en cuando todo empieza a parecerse demasiado.

Cuando la madera se combina solo con más madera. Cuando el beige se combina con beige. Cuando un estilo se replica de principio a fin sin dejar espacio para algo inesperado.

Ahí apareció una idea que se repitió varias veces: quizás no necesitamos cambiar completamente nuestras casas. Necesitamos aprender a mezclar mejor.

Un mueble antiguo puede convivir con un papel mural. Una casa clásica puede incorporar arte contemporáneo. Una paleta neutra puede tener color. Una pieza heredada puede sentirse totalmente actual si cambia lo que ocurre alrededor.

Atreverse no significa llenar la casa de color

Cuando hablamos de “atreverse”, los curicanos imaginamos un papel mural extravagante o full estampados, sin embargo el color también puede entrar de manera mucho más sutil: una flor, un cuadro, una lámpara, un cojín o una tela distinta. Aqui, aun nos cuesta un poco jugar con combinaciones y capas, pero también se percibe una apertura creciente. Las nuevas generaciones llegan con más referencias y más disposición a probar.

“Yo creo que estamos volviendo si o si a la época de colores, de meterle líneas, de meterle textura, de meterle cuerpo a algo que está muy plano.” — Isabel Alcalde

La casa perfecta de Pinterest puede ser el mayor error

Esta fue probablemente una de las ideas donde hubo mayor acuerdo. Hoy tenemos miles de referencias disponibles: Pinterest, Instagram, TikTok, revistas, casas de influencers, hoteles y restaurantes. Nunca había sido tan fácil saber qué está de moda.

Y nunca había sido tan fácil también terminar con una casa que no tiene nada que ver con nosotros.

Intentar imitar una casa de Instagram puede producir un resultado visualmente correcto, pero también un espacio sin identidad. Por eso apareció uno de los consejos más simples —y más difíciles de seguir— de todas las conversaciones: no decorar todo de una vez.

Una casa necesita tiempo. Tiempo para que aparezcan las fotos, para encontrar ese objeto que realmente te gusta, para descubrir qué rincón usas más y para entender qué cosas tienen sentido y cuáles estaban ahí solo porque estaban de moda.

“El peor error es querer decorar todo de una. Todo tiene su tiempo y al final, vale la pena” — Trinidad Nogueira

Antes de salir a comprar, vale la pena habitar el espacio y entender cómo queremos vivirlo.

TIP

Antes de comprar algo para tu casa, pregúntate: ¿lo elegiría igual si nunca lo hubiese visto en Instagram? Si la respuesta es sí, probablemente hay algo tuyo ahí.

La decoración también está cambiando porque cambió nuestra forma de vivir

Las casas de nuestros padres y abuelos estaban mucho más divididas: la cocina por un lado, el comedor por otro, la sala de estar en otra parte. Cada actividad tenía su espacio.

Hoy ocurre prácticamente lo contrario.

Queremos cocinar mientras conversamos, que los niños hagan tareas cerca, recibir amigos sin separar completamente a quienes están preparando algo en la cocina y pasar más tiempo en los mismos espacios.

Por eso la integración entre cocina, comedor y estar aparece cada vez más, y los espacios donde se reúne la familia —comedor, cocina, terraza y quincho— se han vuelto protagonistas.

Y aquí aparece algo especialmente curicano: vivir en provincia también tiene que ver con estar más cerca de la naturaleza, recibir amigos, juntarse alrededor del fuego o la parrilla y disfrutar más de los espacios exteriores.

¿Y en qué vale realmente la pena invertir?

En decoración es muy fácil gastar mucho dinero en cosas que después cansan.

Las conversaciones dejaron una regla bastante clara: invertir más en lo que usamos, y ser más flexibles con lo que podemos cambiar fácilmente.

Un buen sillón. Una buena cama. Una alfombra proporcionada al espacio. Un comedor que realmente usemos. Una pieza de arte o diseño que tenga sentido para nosotros.

En cambio, cojines, velas, plantas y pequeños accesorios pueden ir cambiando con el tiempo sin exigir grandes inversiones.

Y no todo tiene que ver con precio: las proporciones importan muchísimo. Una alfombra demasiado pequeña puede hacer que un living se sienta más reducido. Una pieza bien dimensionada puede ordenar y ampliar visualmente todo el espacio.

TIP

Si el presupuesto es limitado, prioriza las piezas grandes que usarás durante años. Sillón, cama, comedor, alfombra e iluminación pueden definir un espacio; los accesorios pueden llegar después.

Materiales que no necesitan seguir una tendencia

Madera, piedra, mimbre, lana, lino, cerámica.

Los materiales nobles aparecieron una y otra vez durante nuestras conversaciones.

Son materiales que envejecen, cambian y muchas veces incluso mejoran con el tiempo. También conectan con algo muy propio de esta zona: el oficio, lo hecho a mano y la relación con materiales naturales.

Quizás acá hay algo que Curicó ya hacía bien antes de que se transformara en tendencia: valorar la madera, los objetos hechos por artesanos y las piezas que pueden permanecer durante años.

Entonces, ¿somos tan clásicos como creemos?

Partimos estas conversaciones bastante convencidos de que sí. Y encontramos argumentos para sostenerlo: hay una tradición más conservadora, nos gustan los tonos naturales, tenemos una relación fuerte con la madera y el campo y probablemente todavía nos cuesta un poco más mezclar estampados, colores y estilos.

Pero también encontramos algo que contradice esa primera impresión.

Las generaciones más jóvenes están experimentando más. Las referencias se multiplicaron. Los clientes llegan con más opinión. Y las casas empiezan a verse bastante distintas entre sí.

Después de más de 20 años trabajando en interiorismo, Daniela Fuenzalida fue probablemente la más categórica:

“Hoy día Curicó se atreve full, yo lo veo todos los dias con mis clientes” — Daniela Fuenzalida

Y quizás esa frase resume mejor el momento actual. No estamos dejando atrás lo clásico. Estamos aprendiendo a mezclarlo con otras cosas.

A conservar un mueble antiguo y poner arte encima. A usar madera, pero también color. A inspirarnos en Pinterest sin copiar Pinterest. A pedir ayuda a un decorador sin entregar completamente nuestra identidad.

Porque después de todas estas conversaciones, hubo algo que terminó siendo mucho más importante que cualquier tendencia:

Una casa bonita puede gustarle a cualquiera. Una casa con personalidad solo podría pertenecer a quienes viven ahí.

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